
"Teníamos 70 autos y hoy nos quedan 7": el dramático declive del remís tradicional en Formosa ante el avance de las aplicaciones.
De la abundancia a la supervivencia: la sangría de vehículos.
Luis Esquivel, propietario de la histórica agencia Norte, describió la dura realidad del sector en diálogo con Radio La Nueva. El impacto de la llegada de DiDi con tarifas agresivas, la desaparición del turno noche por la inseguridad y la drástica reducción de viajes pintan un panorama al borde de la extinción.
FORMOSA – El transporte de pasajeros en la capital provincial atraviesa una transformación tan acelerada como dolorosa para los actores tradicionales del sistema. La emblemática agencia de remises Norte, que el próximo mes de julio cumplirá 33 años de servicio ininterrumpido en la ciudad, sirve como radiografía perfecta del colapso del sector. En una entrevista telefónica con Radio La Nueva, su propietario, Luis Esquivel, relató cómo la crisis económica nacional y el desembarco sin freno de plataformas digitales redujeron su flota a apenas el 10% de su capacidad histórica.
De la abundancia a la supervivencia: la sangría de vehículos
El testimonio de Esquivel expuso cifras que ilustran de manera contundente el retroceso de las agencias tradicionales en los últimos seis años. El impacto de la pandemia del COVID-19 y la posterior masificación de plataformas como Uber y, recientemente, DiDi, desmantelaron el negocio:
"El tope de nuestra flota fue el 19 de marzo de 2020, un día antes de que se dicte la pandemia; en ese momento yo tenía 70 autos trabajando. Hoy tengo apenas 7", graficó el comerciante con resignación.
Tras la reapertura de actividades entre 2021 y 2022, la agencia ya había mermado su capacidad a unos 30 vehículos, pero la llegada de las multinacionales tecnológicas terminó de inclinar la balanza. Según Esquivel, el escenario actual obliga a los remiseros a "remar en dulce de leche" debido a las agresivas estrategias de mercado que aplican las nuevas plataformas: "Ahora apareció DiDi, que está cobrando un monto muchísimo más bajo que Uber cuando ingresó hace dos o tres años. Nosotros cobramos el precio que realmente vale el servicio, y se hace imposible competir".
Radiografía de un rubro que cambia: tarifas, seguridad y el fin del "doble turno"
La fisonomía del remís tradicional mutó de forma drástica. Actualmente, la bajada de bandera en la ciudad se encuentra indexada directamente al valor del combustible gracias a una ordenanza aprobada en 2024, lo que evita tener que esperar las autorizaciones del Concejo Deliberante. Hoy el valor ronda los $2.100 para la bajada de bandera y $100 la ficha por cada 100 metros, tomando como referencia el precio de la nafta súper del Automóvil Club Argentino.
Sin embargo, a pesar de la actualización tarifaria, los autos consiguen apenas entre 5 y 7 pasajes diarios por vehículo a través de pedidos de WhatsApp o teléfono, una cantidad insuficiente que apenas alcanza para cubrir los costos fijos y que anula cualquier posibilidad de renovar las unidades. Esta escasez de rentabilidad y otros factores modificaron las lógicas de trabajo:
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El fin del turno noche: Prácticamente ya no quedan remises tradicionales circulando durante la madrugada. "De la pandemia para acá, la mayoría de los choferes pasaron a ser los propietarios de los autos. Al ser los dueños, prefieren trabajar únicamente en horario diurno. Ya no hay choferes contratados que hagan el doble turno nocturno" explicó Esquivel.
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El refugio de la seguridad: Los pocos clientes fijos que sostienen el servicio telefónico son, en su mayoría, adultos mayores o clientes de años. El empresario señaló que no se trata de una barrera tecnológica, sino de un factor de confianza: "La gente grande elige el remís por la seguridad de conocer la agencia, saber quién los viaja y tener un lugar físico a dónde ir a reclamar o quejarse si pasa algo".
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Inseguridad y pagos digitales: Mientras los conductores de aplicaciones tienen la ventaja de visualizar "zonas calientes" de delincuencia en sus mapas y no portar dinero en efectivo (utilizando billeteras virtuales), los remises identificados con el cartel en el techo quedan más expuestos, aunque Esquivel reconoció que en el rubro no se registran asaltos graves a choferes desde los años 2018 o 2019.
El vacío legal de las plataformas en la ciudad
Durante la entrevista, se debatió la vigencia de las normativas municipales destinadas a regularizar a los vehículos particulares que prestan servicios para Uber o DiDi. Esquivel recordó que la última ordenanza municipal estipulaba que las aplicaciones móviles debían registrar un local comercial físico en la ciudad de Formosa y otorgaba un plazo de 180 días hábiles para cumplimentarlo.
"Esos 180 días ya pasaron holgadamente y no sabemos qué pasó con ese tema. Los autos de las aplicaciones no tienen ningún tipo de identificación visible en la calle como nosotros", denunció el propietario de la agencia, quien debido a la acuciante situación económica decidió dejar de cobrarle el canon diario de "base" a los siete choferes que le quedan para que puedan seguir subsistiendo.
Pese a que en la ciudad de Formosa solo sobreviven cuatro agencias de remises activas (Abril, Libertad, UOR y Norte), Esquivel se despidió con una cuota de optimismo y resistencia: "Nos mudamos del centro al barrio Mariano Moreno (sobre la calle Fotheringham) y les dije a los muchachos: vamos a seguir laburando hasta que esto vuelva. Tengo fe en que va a resurgir; como dice una película, lo viejo siempre suele volver a funcionar".