
Cayó un caudal de agua "crítico" y la parroquia asiste a cientos de damnificados.
Un caudal de agua sin precedentes en años
El clima dio una tregua este martes y el agua comienza a escurrir, pero la situación sigue siendo complicada en varios barrios. El cura párroco Cristian Rojas describió el panorama como "caótico" tras los más de 240 milímetros caídos el lunes, una cantidad que no se registraba en años. Familias autoevacuadas perdieron colchones y muebles, mientras la comunidad se organiza para brindar comida y ayuda.
La localidad de Ibarreta, en el interior de Formosa, atraviesa horas críticas tras el temporal que azotó la zona durante el lunes, dejando prácticamente a todo el pueblo bajo agua. En comunicación telefónica con Radio La Nueva, el cura párroco de la Iglesia San Antonio de Padua, Cristian Rojas, describió la difícil situación que viven los vecinos y el trabajo de asistencia que están realizando.
Un caudal de agua sin precedentes en años
El padre Rojas, quien reside en Ibarreta desde el 2022, calificó la situación del lunes como "muy crítica" y aseguró que nunca había presenciado semejante caída de agua en tan poco tiempo. Se estima que las precipitaciones superaron los 240 milímetros en cuestión de horas.
"Ayer lunes fue una situación muy crítica... prácticamente casi todo el pueblo con agua... Yo particularmente desde que estoy acá, nunca cayó tanto caudal", relató el sacerdote, coincidiendo con los datos que manejaba la radio sobre la intensidad del temporal.
Zonas afectadas, autoevacuados y pérdida de pertenencias
El temporal no discriminó zonas, afectando profundamente a numerosos barrios periféricos e inclusive al casco céntrico. La gran cantidad de agua ingresó a las viviendas, provocando daños materiales significativos en muebles, equipamientos, ropa y, fundamentalmente, colchones.
Ante esta situación desesperante, muchas familias se vieron obligadas a autoevacuarse, buscando refugio en casas de parientes o allegados. Aunque el padre Rojas señaló que oficialmente no tiene conocimiento de un centro de evacuados municipal, sí mencionó que anoche asistieron a siete personas que fueron trasladadas a un salón particular.
Una realidad compleja que describió el sacerdote es el temor de algunos vecinos a abandonar sus hogares. "Hay gente que no quiere dejar su casa... por el temor al hurto", explicó Rojas sobre la difícil decisión de priorizar la seguridad de las pocas pertenencias que les quedan frente al agua.
Asistencia parroquial y solidaridad comunitaria
Frente a la emergencia, la Parroquia San Antonio de Padua se convirtió en un centro de contención y asistencia alimentaria. Durante el lunes, gracias a donaciones voluntarias de familias, comercios locales y un aporte de los "ciclos peregrinos" desde Formosa Capital, lograron brindar merienda y cena a cientos de personas.
"Como parroquia, ayer dimos el servicio de la merienda y la cena... fuimos al barrio Alberti, al barrio 8 de diciembre y también al barrio Obrero", detalló el padre Rojas.
El operativo se realizó mediante puntos estratégicos en capillas o casas de familias en los barrios más afectados (Alberti: asistieron a 60 personas; Obrero: a 80 personas; 8 de Diciembre: una gran cantidad aún no cuantificada), para luego distribuir las viandas a quienes no podían salir de sus domicilios. Para este martes, el plan de asistencia se intensificó, preparando desayuno, almuerzo, merienda y cena en el quincho parroquial y puntos de reparto.
Estado actual y necesidad de ayuda
Aunque el clima nublado de este martes permitió que el agua comenzara a escurrirse y la situación en las calles esté "mucho mejor comparado a lo que era ayer", el padre Rojas advirtió que aún persisten lugares y calles muy complicados. "No obstante ello, todavía hay gente, todavía hay calles que todavía tienen agua", señaló.
El sacerdote confirmó que las familias autoevacuadas probablemente no han podido regresar a sus hogares, dado que "se le mojó bastante muebles y demás, hasta que se escurra todo el agua, se seque, no es tan fácil eso".
Cómo colaborar
El obispo se comunicó con la parroquia para enviar un mensaje de apoyo y ponerse a disposición. Aunque aún no se ha lanzado una campaña de donación oficial a nivel provincial por parte de la Iglesia o Cáritas por falta de un conteo exacto de afectados, la Parroquia de San Antonio de Padua está funcionando como receptoría de ayuda local.
"¿Ustedes están siendo sedes si alguna de las personas quiere enviar algún tipo de donación?", consultaron desde la radio. "Sí, sí, parroquia San Antonio de Padua... de Ibarreta", confirmó el sacerdote.
Lo que más se necesita en este momento, además de alimentos no perecederos para continuar con los comedores, son colchones y ropa, debido a que fueron los elementos principales que las familias perdieron a causa del ingreso del agua en las viviendas. El pronóstico meteorológico para los próximos días sigue siendo motivo de preocupación, por lo que la comunidad se mantiene en alerta.