
Tras una ola de ataques "masivos" a piedrazos, recortan el recorrido del colectivo urbano en el Lisbel Rivira
Sin margen para perder unidades y con las comisarías lejos.
Fabián Olivera, director de Transporte Municipal, confirmó que las unidades dejarán de llegar hasta la cabecera del barrio y acortarán su trayecto 300 metros para resguardar a choferes y pasajeros. Registraron cinco ataques vandálicos con hondas y cascotes en menos de una semana. Desde la comuna advierten que no les sobran colectivos como para tolerar esta destrucción diaria y exigieron mayor presencia policial en la zona.
FORMOSA – Los reiterados hechos de vandalismo y violencia vecinal forzaron una drástica decisión en el sistema de transporte urbano de la ciudad. El director de Transporte de la Municipalidad, Fabián Olivera, anunció en declaraciones a Radio La Nueva que el municipio recortará 300 metros el recorrido de la línea que ingresa al barrio Lisbel Rivira debido a una seguidilla de violentos ataques masivos contra las unidades, perpetrados en las cercanías de la cabecera.
La medida se adoptó luego de que este miércoles, después de las 18:00 horas, dos colectivos fueran atacados de manera simultánea en el acceso al barrio, sumando un total de cinco unidades dañadas en menos de una semana en ese sector y en la calle Aramburu, frente a la firma Repsac.
"No es una piedra sujeta, es una hondeada masiva"
Olivera acompañó a los choferes damnificados a radicar la denuncia penal y mantuvo una reunión urgente con autoridades policiales. El funcionario descartó que se trate de travesuras aisladas y calificó la situación como un accionar planificado y sumamente peligroso:
"El ataque es intencional. No estamos hablando de un piedrazo al azar; los choferes me contaban que a medida que van llegando a la cabecera del barrio empiezan a recibir cascotes y hondeadas de ambos lados del camino de manera masiva. Es un nivel de violencia preocupante que no solo afecta a los colectivos, sino también a las fachadas de los propios vecinos", detalló el director de Transporte.
Al indagar sobre los motivos o los autores de este "foco de inseguridad", Olivera prefirió ser cauteloso y delegó esa tarea a las fuerzas de seguridad: "Por mi experiencia andando en los barrios sé identificar dónde están los problemas, ya le transmití a la policía dónde deben trabajar e investigar, a nosotros no nos corresponde señalar responsables".
Asimismo, describió una preocupante particularidad cultural de la zona detectada en las recorridas comunales: "Ahí es muy común andar con honda, la gente lo ve como un elemento natural de defensa o caza, todos andan con gomeras en la mano".
El recorte del servicio: priorizar la integridad física
Ante la gravedad de los acontecimientos, el intendente capitalino y el área de Transporte dispusieron el acortamiento preventivo de las frecuencias hacia el interior del Lisbel Rivira.
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El trayecto modificado: El colectivo ya no completará las cuadras largas que van desde la avenida Alicia Moreau de Justo hasta la calle Avellaneda. El servicio frenará e iniciará su retorno 300 metros antes de la cabecera tradicional, puntualmente a la altura de un refugio municipal ubicado frente a una plaza próxima a inaugurarse.
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El antecedente: Olivera recordó que la anterior prestataria del servicio (Crucero) directamente optaba por no ingresar al barrio a partir de las 19:00 horas debido a la inseguridad. La gestión actual había logrado normalizar el ingreso total tras realizar trabajos de bacheo, mantenimiento de la calle Vigil, colocación de refugios y nuevas luminarias, un esfuerzo que ahora se ve truncado por el vandalismo.
Sin margen para perder unidades y con las comisarías lejos
La preocupación de las autoridades radica en la fragilidad de la flota actual de transporte en Formosa. "No estamos en una situación donde nos sobren colectivos como para que nos rompan cinco o seis por semana. Si antes nos complicaba que dañaran dos unidades al mes, este ritmo de destrucción diaria es insostenible para el sistema", alertó el funcionario municipal.
El problema operativo en el Lisbel Rivira, San Antonio, Urbanización España y barrios aledaños de la zona sur se ve agravado por la ausencia de dependencias policiales cercanas. A diferencia de los barrios Namqom o el 110, donde las cabeceras se fijaron estratégicamente frente a subcomisarías para que los efectivos actúen ante cualquier señal de alerta de los choferes, en el Lisbel Rivira la sede policial más próxima es la Comisaría Cuarta, ubicada a una distancia considerable que dificulta una respuesta inmediata.
Finalmente, Olivera informó que la Policía de la Provincia se comprometió a reforzar la custodia y profundizar la investigación para brindar garantías. "La reducción del recorrido se mantendrá vigente hasta que tengamos la seguridad de que se pueda trabajar tranquilos. Les pedimos encarecidamente colaboración también a los padres, tíos y tutores de los jóvenes del barrio: cuidemos los colectivos porque, a la larga, el perjuicio directo es para el propio vecino que debe caminar más", concluyó.