
Susana sigue en la lucha en el día que Jonathan cumpliría 23 Años: "Quiero que los tres vayan presos".
Susana renueva el pedido de justicia.
Susana, la madre de Jonathan Lezcano, quien hoy cumpliría 23 años, compartió en una emotiva entrevista con La Nueva el arduo camino de su duelo y la incansable búsqueda de justicia por el brutal asesinato de su hijo. Con un dolor que define como "eterno", Susana aguarda con angustia la fecha de juicio que permita, al menos, cerrar una etapa y ver a los responsables tras las rejas.
Actualmente, Marcelo Díaz se encuentra encarcelado. Sin embargo, Abigaíl Samaniego y su compañero en aquel año Marcelo Díaz aún esperan la resolución de la justicia, manteniendo su estado de imputados.
Un Duelo Extenuante
El proceso de reconocimiento del cuerpo de Jonathan fue una odisea que se extendió por ocho meses de espera para saber los resultados de ADN. Susana relata la crudeza de ese momento: "Recuerdo perfectamente ese día porque fue muy caótico, muy difícil también porque cuando me dijeron que era 99.9, que era Jonathan, bueno, me cayó toda la poca esperanza". A pesar de no haberse encontrado nunca la ropa, mochila o celular de su hijo, una pequeña cinta en su brazo fue la confirmación íntima para ella.
El impacto de la tragedia ha dejado a Susana con ataques de pánico y días de profunda tristeza. "Hay días que me caigo, hay días que me enfermo", confiesa. Sin embargo, su motivación es clara: "Soy la única que lucho por él". Su pareja, el padre de Jonathan, trabaja y no puede acompañarla en cada instancia, dejando a Susana como la voz principal en esta batalla por la justicia. “La muerte de un hijo no tiene fin, no tiene vigencia, a uno le duele como en primer día”, dijo.
La Espera del Juicio y la Fuga de Marcelo Díaz
Actualmente, Susana ha pausado las marchas y actividades públicas, concentrando sus energías en la espera de la fecha del juicio. Su anhelo es "cerrar esta etapa" de incertidumbre y dolor, especialmente sabiendo que "los otros dos asesinos están libres". Su objetivo es contundente: "Quiero que los tres vayan presos".
La reciente orden de detención de Marcelo Díaz, padre de uno de los imputados, causó sorpresa. Para su abogado, fue un hecho "satisfactorio", pero para Susana, generó más interrogantes y preocupación. "No entiendo por qué solamente Díaz puede fugarse y los otros dos no", expresó con angustia, temiendo que solo uno de los responsables sea encarcelado. Su dolor se mezcla con la sospecha de que hubo más participantes en el crimen, y la brutalidad con la que fue asesinado Jonathan la lleva a pensar en una "camita", una emboscada, ya que su hijo no solía frecuentar a sus agresores. "Jonathan no era su grupo", afirmó, recordando un video en el que su hijo aparece "confiado y tranquilo" dirigiéndose a la casa donde encontraría su final.
Nombres y Recuerdo de un "Sol" Arrebatado
"Nadie tiene derecho de quitarle la vida a nadie", enfatizó, describiendo que a Jonathan "lo mataron como un perro, y encima para completar, matan a un perro para tirarle arriba". Agradece el apoyo en redes sociales y la empatía de la gente que la sigue.
Hoy en el día de su cumpleaños número 23, Susana recordó a Jonathan como "un chico que amaba la vida", siempre sonriendo y con una alegría contagiosa. "Nunca lo veía triste, yo por eso no comprendo por qué le hicieron tanto daño", lamentó. Lo describió como un joven "de ayudar, un chico si vos le pedías algo, él te iba a dar y se iba a quedar sin nada", criado con valores de bondad y convivencia social. "Maldad no tenía y lo criamos bien para que se lleve bien en la sociedad, y al final no sirvió nada eso para que le hagan tanto daño", expresó con profunda tristeza.
Sueños Truncados y el Consuelo en la Fe
Jonathan albergaba grandes sueños. Su mayor anhelo era ser gendarme, un plan que ya conversaba con su tío. También soñaba con comprarle una casa a su madre y un terreno gigante para rescatar animales abandonados, llegando a tener una fundación para ellos. "Él amaba a los animales, decía, pobrecito, cómo le abandonan, no piensan que él les tiene sentimientos", relató Susana. "Él pensaba siempre como una persona grande, ya a los 16 años", con proyectos para que sus padres no tuvieran que trabajar tanto y sus animales tuvieran un hogar. "Todo quedó en la nada", resumió.
En un intento de cumplir uno de los últimos deseos de Jonathan, Susana decidió hacerse catequista. "Me cuesta a veces porque le veo a los niños y me quiebro, porque cada uno parece que tiene algo de mi hijo", confiesa, pero se aferra a la idea de que Jonathan "quería hacer eso también en vida, y le arrebataron todos sus sueños".
La fecha del juicio aún es incierta. Tras una posible feria judicial en julio, se espera que el proceso comience después. Susana concluyó su entrevista con una reflexión: "La muerte de un hijo no tiene fin, no tiene vigencia, a uno le duele como en primer día", una frase de otra madre en duelo con la que se siente plenamente identificada.