
Productores agropecuarios en alerta por la crecida del río Pilcomayo
Preocupación ante la crecida del río Pilcomayo
El productor agropecuario Víctor Ruiz, del establecimiento Doña Emilia, ubicado al margen norte del Bañado La Estrella, alertó sobre la difícil situación que enfrentan los pobladores debido a la crecida del río Pilcomayo. Ruiz solicitó la apertura de las compuertas para facilitar el escurrimiento del agua y mitigar los daños.
"Estamos ante una crecida extraordinaria, similar a la de 2019. Muchas áreas que antes no se inundaban ahora están bajo el agua, afectando tanto el norte como el sur del bañado. El problema radica en la acumulación de sedimentos en el cauce natural, lo que obliga a las aguas a desbordarse hacia zonas bajas donde viven familias y se crían animales", explicó Ruiz.
Además de la falta de mantenimiento del canal principal, Ruiz señaló que el embalse retiene el agua, impidiendo su evacuación oportuna. En este contexto, criticó que la asistencia gubernamental se limite a la entrega de alimentos y materiales sin abordar soluciones estructurales. "Lo que realmente necesitamos es que se realicen obras o que se ponga en funcionamiento la infraestructura existente, como la Ruta 28, para que el agua se evacúe con mayor rapidez. No se trata solo de recibir ayuda, sino de evitar la pérdida de animales y bienes, algo que no tiene reparación ni indemnización", sostuvo.
Ruiz recordó que la obra de la Ruta 28 cuenta con compuertas diseñadas para evacuar crecidas, pero denunció que no están funcionando correctamente. "Existen tres compuertas: una junto al vertedero, otra en el Riacho Salado y una frente a un campo productivo. La del Salado está apenas abierta en un 30%, la del vertedero está completamente cerrada y bloqueada con tierra, y la tercera está también cerrada. No se están utilizando los mecanismos previstos para reducir las inundaciones y permitir que las familias regresen a sus hogares en el menor tiempo posible", afirmó.
El productor advirtió que la cantidad de afectados podría ser de cientos de personas a lo largo del bañado, desde Lindero y La Rinconada hasta Punta del Agua y la Ruta 28. "En 2019, el agua llegó a 200 metros de nuestra casa en Doña Emilia. Ahora ya está aquí, pero no sabemos hasta dónde avanzará porque la crecida sigue en curso", manifestó con preocupación.
Finalmente, Ruiz destacó que el Banco Mundial exigió la construcción de esclusas para mitigar el impacto en las poblaciones criollas y originarias de la zona, pero la comisión de comanejo de compuertas nunca fue implementada. "Las compuertas no funcionan: la del vertedero está rota desde hace tres años, la del Salado está trabada con palos y la tercera parece estar bajo control de un particular. Las obras están hechas, pero no se utilizan para el fin que fueron diseñadas. Lo que pedimos es que se abran las compuertas y que el gobierno disponga los fondos necesarios para repararlas lo antes posible", concluyó Ruiz.