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Mecánicos de Formosa descartan sumarse a las habilitaciones de la RTO por los altos costos de la maquinaria

Una barrera de 16 millones de pesos en tecnología y burocracia.

Tras el anuncio del Gobierno nacional para descentralizar la Revisión Técnica Obligatoria, mecánicos locales advierten que las exigencias burocráticas y el valor de las maquinarias específicas hacen inviable el negocio para los comercios de barrio. En diálogo con Radio La Nueva, Pablo Capra, propietario de un taller con 36 años de trayectoria, calificó la oblea actual como una "responsabilidad burocrática" y recomendó el mantenimiento preventivo cada 10.000 kilómetros.

FORMOSA – La reciente medida del Gobierno nacional que busca "abrir el juego" y habilitar a los talleres mecánicos particulares para realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) —rompiendo el histórico monopolio de unas pocas empresas habilitadas— chocó de frente con la realidad económica local. A pesar del entusiasmo inicial en el sector, los propietarios de talleres de la ciudad de Formosa comenzaron a descartar masivamente su participación debido a las costosas exigencias técnicas, estimando que la inversión inicial demandaría unos 16 millones de pesos, un monto prácticamente imposible de recuperar en el mercado actual.

En comunicación telefónica con Radio La Nueva, Pablo Capra, titular de un reconocido taller mecánico de la capital con más de tres décadas de experiencia en el rubro, analizó el alcance de la normativa, detalló la complejidad de los aparatos requeridos y explicó los motivos por los cuales decidió desistir formalmente de la iniciativa.

Una barrera de 16 millones de pesos en tecnología y burocracia

Capra valoró de forma positiva la intención de descentralizar el servicio para evitar las largas colas y demoras que sufren los usuarios en todas las provincias. Sin embargo, aclaró que la implementación en un comercio privado dista mucho de ser sencilla.

"Estuvimos averiguando los requisitos y por ahora solo hay orientaciones. De entrada nos piden un ingeniero mecánico que avale cada choque o inspección. Eso ya significa para un taller contratar a una persona más, algo netamente burocrático porque los mecánicos venimos revisando los autos de toda la vida sin necesidad de ser ingenieros", cuestionó el especialista.

El verdadero freno para los mecánicos de barrio radica en el equipamiento homologado y de alta complejidad que exige la normativa para poder imprimir una oblea oficial con validez nacional:

  • Analizador de gases: Un dispositivo extremadamente costoso para medir las emisiones del escape (diferente según el motor sea naftero o diésel). "Deben estar contados con los dedos de una mano los talleres particulares en Formosa que tienen esto", precisó Capra.

  • Regulador de ópticas: Un equipo específico para analizar la alineación y potencia de las luces. El entrevistado señaló que actualmente solo conoce dos talleres privados en toda la ciudad que realizaron esa inversión.

  • Bancos de prueba específicos: Máquinas que miden el rendimiento dinamométrico de los frenos y la frecuencia de fuerza de los amortiguadores mediante un gráfico escrito.

"Por más que abran el juego para que cualquiera pueda hacerlo, nos pusimos a sacar números y la inversión total ronda los 16 millones de pesos. No es un dinero sencillo de recuperar y por eso nosotros, por ahora, decidimos no sumarnos; es mucha plata y no nos interesa arriesgarnos", sentenció de forma tajante.

La RTO bajo la lupa: "Es una responsabilidad civil y burocrática"

Con 36 años de experiencia en la profesión (comenzó a los 13 años junto a su padre), Capra desmitificó el valor real que la oblea de la RTO aporta a la seguridad cotidiana de un vehículo y reveló las fallas del sistema actual de control masivo:

"Nos ha pasado muchas veces subir el auto de un cliente al elevador, mostrarle una pieza del tren delantero que tenía un juego peligrosísimo y que el cliente nos diga: '¿Cómo puede ser, si acabo de pasar la RTO y me la aprobaron con esto así?'. A veces el control depende puramente del estado de ánimo del técnico de turno en la planta", alertó.

Para el mecánico formoseño, la oblea aprobada solo tiene valor legal frente a las autoridades, pero no reemplaza el cuidado real:

"Lamentablemente, la RTO es un costo que los conductores asumimos como una responsabilidad civil y burocrática, nada más. Uno puede salir de la planta con el sticker aprobado y al mes tener un problema grave en la ruta si no controla el auto", analizó.

La falta de cultura preventiva en la sociedad

Hacia el final de la entrevista se debatió si el control obligatorio —generalmente exigido cada dos años— es la mejor alternativa para evitar siniestros viales. Capra defendió que la clave de la seguridad automotriz no radica en una máquina de diagnóstico masivo, sino en un servicio de mantenimiento programado.

"Lo ideal es buscar un mecánico de confianza y revisar el vehículo completo cada 10.000 kilómetros, tal como lo sugiere cualquier fábrica. Las pastillas de freno, las correas, los fluidos o el desgaste de las luces no se destruyen en menos de esa distancia; si se controla bajo ese esquema rutinario, el auto siempre va a estar en óptimas condiciones preventivas y viajarías tranquilo", aconsejó.

No obstante, reconoció que la revisión estatal obligatoria cumple una función social de presión ante la falta de conducta de los propietarios: "Si tuviéramos cultura preventiva, la RTO no haría falta. Pero la exigencia legal obliga a la gente a revisar cosas que de otra manera ignoraría. Antes, muchas personas salían a la ruta con un estado de inconsciencia total y autos en pésimas condiciones, volviéndose muy peligrosos para los terceros", concluyó el especialista.

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