
Fin de septiembre complicado para la economía: el riesgo país ronda los 600 puntos y los precios de alimentos se recalientan
La última parte del año luce más complicada, en paralelo con el aumento de la incertidumbre política y la proximidad del año electoral
Además de los datos económicos que muestran un retroceso de la actividad y un repunte de la pobreza, el cierre del trimestre tampoco viene fácil para el Gobierno. Lejos en el tiempo quedaron las promesas de Luis Caputo respecto a la bonanza económica que sucedería en los últimos 18 meses de mandato presidencial. Ahora aparecen nuevas dificultades que incluso condicionan también lo que puede suceder en la última parte de 2026.
El repunte del riesgo país a lo largo del mes fue notable y prácticamente no dio respiro. Ayer volvió a subir 2,2% y quedó en 578 puntos básicos. Este incremento ya tiene consecuencias concretas. Por tercera vez, el Tesoro saldrá a refinanciar deuda sin colocar nuevos títulos en dólares. La nueva operatoria está prevista para el próximo lunes.
El equipo económico no quiere convalidar tasas arriba del 10% y se tiene que conformar con emisiones en pesos o ajustadas al tipo de cambio oficial de corto plazo. El plan financiero de 2027, sin embargo, prevé la emisión de USD 5.000 millones en Bonar 29, algo que hoy luce muy complicado.
La suba del riesgo país, que quedó cerca de los 600 puntos y volvió a los niveles de fines del año pasado, también provoca otros efectos secundarios. Por ejemplo, complica la emisión de nueva deuda a provincias y empresas, que este año consiguieron financiarse a tasas cercanas al 8% y plazo de hasta diez años.
Ayer San Juan finalmente logró colocar su primer bono internacional por USD 600 millones y pagó una tasa apenas por debajo del 10% anual. El mercado esperaba un rendimiento cercano al 9% al lanzarse la operación hace un par de semanas, pero la provincia tuvo que aceptar un rendimiento superior para conseguir el monto que había salido a buscar.
Otro de los peligros relacionados con un aumento adicional del riesgo país es que la mayor incertidumbre se traslade al mercado cambiario. La posibilidad de un aumento de la compra de divisas o también de un desarme de posiciones en pesos para incrementar los niveles de dolarización son riesgos relacionados con un panorama más complicado desde lo político.
El proceso de desinflación aparece como otro escollo. Por lo pronto, el 1,7% de agosto luce difícil de ser perforado en los próximos meses. Los datos de septiembre no son muy alentadores. Según un relevamiento de la consultora LCG, la inflación de alimentos y bebidas en la cuarta semana del mes aumentó 1,7% y acumula un incremento de 2,7% en las últimas cuatro semanas. Además, la consultora identificó “un incremento importante en la cantidad de productos con aumento”.
Con esta evolución, es difícil que el índice de inflación repita y menos perfore el nivel del mes pasado. El mejor escenario es que el índice fluctúe entre 1,7% y 2% hasta fin de año. La suba de naftas que estaría definiendo YPF en las próximas horas también le pondría presión a los precios para el mes que viene. No solo por el impacto directo de los combustibles en el índice, sino además por otros sectores que se verían directamente afectados como el transporte y la logística.
El Gobierno enfrenta así el último trimestre del año con una situación de mayor incertidumbre y pocas noticias positivas. A la suba del riesgo país y una inflación que por el momento encontró un piso, se suman un nivel de actividad en caída, aumento de los niveles de pobreza (en el primer semestre) y un Banco Central que redujo a un mínimo la compra de dólares diaria. El promedio de septiembre, de hecho, se ubica en menos de USD 10 millones diarios.