
EDITORIAL: El juicio por Jonathan Lezcano y el peso de una deuda de siete años
Este martes 2 de junio, la Cámara Segunda en lo Criminal de Formosa abrirá el debate oral y público.
Este martes 2 de junio, la Cámara Segunda en lo Criminal de Formosa abrirá el debate oral y público de una de las causas más oscuras, dolorosas y demoradas de nuestra historia reciente: el crimen de Jonathan Lezcano. Casi ocho años debieron transcurrir para que el sistema judicial siente en el banquillo a los tres acusados de un asesinato que desnudó no solo una crueldad inadmisible, sino también las severas falencias institucionales en las primeras horas de búsqueda.
Para entender la dimensión del juicio que inicia, es indispensable reconstruir la trama desde su origen, repasar el desenlace de la investigación y analizar los datos técnicos que los jueces y fiscales deberán ponderar.
El Principio: De la desidia a la "casa del terror"
La reconstrucción del expediente nos traslada al 9 de agosto de 2018. Jonathan, un estudiante secundario de 16 años, salió de su hogar con destino a la EPET N° 2 de la capital formoseña. Nunca llegó.
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La hipótesis inicial de la fuerza: En los días subsiguientes, la denuncia de su madre, Susana López, chocó contra la inacción y los prejuicios de los primeros investigadores. Versiones policiales apresuradas sugirieron que el menor "había escapado a Paraguay con una novia" o que "andaba por ahí". Jonathan se había ido sin dinero, sin ropa extra y sin su Documento Nacional de Identidad.
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El engaño y los registros fílmicos: Con el avance de la investigación privada de la familia y posteriores peritajes técnicos, la hipótesis del extravío se desplomó. Registros de cámaras de seguridad y testimonios incorporados a la causa revelaron que Jonathan fue interceptado al bajar del colectivo. La acusación sindica a Abigail Samaniego Ibón como la persona que, mediante engaños, lo condujo hacia una vivienda ubicada en la calle Leandro Alem al 700, en el barrio San Miguel: la propiedad de Marcelo Díaz.
El Desenlace: Crímenes, ocultamiento y ADN
Dieciséis días después de su desaparición, el 25 de agosto de 2018, el peor escenario se confirmó. El cuerpo de Jonathan fue hallado en un baldío lindante a la vivienda mencionada. Las precisiones forenses y las pruebas científicas recolectadas por la fiscalía durante la etapa de instrucción pintan un cuadro de violencia brutal:
El informe forense: El cuerpo presentaba signos de extrema violencia física y desvestimiento total. Para intentar enmascarar el olor de la descomposición y desorientar a los peritos, los asesinos llegaron a arrojar un animal muerto sobre los restos del adolescente.
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La larga espera científica: Debido al estado del cuerpo, la confirmación de la identidad demandó ocho meses de peritajes genéticos (ADN), un periodo de incertidumbre extenuante para la familia, que recién pudo sepultar los restos de Jonathan en 2019. Nunca aparecieron su mochila, su teléfono celular ni sus prendas de vestir.
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Los roles y la calificación: La querella, representada por el abogado Jorge Pessolano, y el Ministerio Público Fiscal sostienen que el crimen fue cometido en coautoría por tres personas, bajo un móvil que ronda la venganza por disputas del ámbito escolar, donde Jonathan habría intentado proteger a una compañera.
El Final de la Instrucción: Tres acusados y dos realidades procesales
El cierre de la etapa de instrucción penal dejó a tres imputados de cara al juicio oral, pero bajo condiciones de detención marcadamente desiguales, un punto que será el primer gran foco de tensión en las audiencias:
| Imputado | Situación Procesal Actual | Rol Atribuido en la Causa |
| Marcelo Díaz | Detenido. Es el único adulto mayor de edad al momento del hecho que llega tras las rejas. | Coautor material y propietario de la finca donde se habría consumado el hecho. |
| Marcelo Ezequiel Díaz Arce | En libertad. Era menor de edad en 2018; excarcelado tras unos meses en un instituto. | Coautor material del ataque y posterior ocultamiento del cuerpo. |
| Abigail Samaniego Ibón | En libertad. Era menor de edad en 2018; excarcelada bajo régimen de minoridad. | Señalada como la "entregadora" que guio a la víctima bajo engaños. |
Ante la inminencia del debate, la querella ha vuelto a solicitar la detención preventiva de los dos imputados que permanecen libres, argumentando un evidente incremento del riesgo de fuga ahora que las penas efectivas de prisión perpetua están sobre la mesa. Asimismo, se ha solicitado formalmente una reconstrucción del hecho in situ para salvar las últimas dudas de los jueces de la Cámara Segunda.
El Día del Juicio: La hora de la verdad
El próximo 2 de junio no se juzga únicamente un homicidio calificado; se juzga la capacidad de la justicia formoseña para dar respuesta a un dolor que, en palabras de la propia madre de la víctima, fue tratado inicialmente como si le entregaran "un huesito de puchero".
Los jueces tienen ante sí un expediente voluminoso, pruebas fílmicas, peritajes biológicos y una serie de testimonios clave que se extenderán a lo largo de casi un mes de debate. Siete años y nueve meses después, la sociedad formoseña y una madre que resistió ataques de pánico y un duelo en soledad exigen lo mismo: precisión técnica en el fallo, paridad en las responsabilidades y una condena ejemplar que demuestre que el paso del tiempo no es sinónimo de impunidad.