
Conflicto por un templo evangélico en Formosa: denuncian intento de desalojo.
Fieles reclaman tras pedido de desalojo
En comunicación telefónica con La Nueva, Doris, integrante de la Iglesia Nueva Generación de Formosa, denunció que están siendo intimados a desalojar el templo en el que desarrollan sus actividades. Según relató, el pedido proviene de otra congregación religiosa con sede en Buenos Aires, que alega ser la nueva propietaria del inmueble.
De acuerdo con el testimonio, el pastor de la Iglesia Nueva Generación, ya fallecido, habría firmado la venta del terreno cuando se encontraba gravemente enfermo. La comunidad asegura que esa firma fue obtenida sin el consentimiento de su esposa ni del resto de la congregación.
“Nosotros pertenecemos a la Iglesia Nueva Generación y estamos aquí para defender nuestro lugar, nuestra casa, nuestro templo, una casa de Dios donde brindamos no solamente contención espiritual sino también ayuda a toda la familia. Vamos a los hospitales, tenemos comedor y ofrecemos diferentes tipos de asistencia, no solo a cristianos, sino a todo el pueblo de Formosa”, expresó Doris.
La mujer detalló que la asociación civil "Iglesia Evangélica Santidad a Dios", con sede en Buenos Aires, reclama la propiedad. Sin embargo, la comunidad de Formosa asegura contar con toda la documentación que respalda la compra del terreno realizada en 2012.
“Compramos el terreno con la ayuda de los hermanos, vendiendo pastelitos, empanadas, recolectando ladrillos y cemento para levantar la casa de Dios”, explicó.
Además, mencionó que el abogado que representa a la iglesia, Daniel Lombardo, ya presentó la documentación correspondiente y que el caso será tratado judicialmente. “Pedimos explicaciones. Tenemos todos los papeles. El juicio ya tenía fecha desde el año pasado”, añadió.
La comunidad afirma que el pastor Joel, responsable de la iglesia en su momento, mantenía buena relación con quienes hoy reclaman la propiedad, pero que al agravarse su estado de salud, fue inducido a firmar un documento sin conocer su contenido. “No le explicaron bien qué estaba firmando. Cuando nos enteramos de eso, actuamos legalmente y pusimos un abogado”, explicó Doris.
También advirtió que esta situación no sería un hecho aislado: “Esto mismo lo hicieron en Chaco y en otras provincias. Nadie se animaba a hablar. Nosotros sí estamos acá afuera, con carteles, porque no peleamos solo por el terreno. Acá hay muchísimas familias, niños, adolescentes, chicos en situación de calle, a quienes brindamos contención”.
Finalmente, recordó que durante las inundaciones en Formosa, la iglesia sirvió como refugio para muchas personas. “No brindamos solo asistencia religiosa. Por eso, que una persona de afuera venga con intenciones de desalojar, vender, y dejar sin contención a quienes ayudamos, nos parece un atropello”, concluyó.