
A 30 años de su creación, productores agrarios aseguran que el PAIPPA provocó un «retroceso productivo y éxodo rural» en Formosa
Venta de tierras, éxodo y envejecimiento rural
En el marco de los festejos oficiales por el aniversario del Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario, el referente de la Federación Agraria Argentina (filial Laguna Naineck), Pánfilo Ayala, cuestionó duramente el balance oficial. En diálogo con Radio La Nueva, advirtió sobre la pérdida de tierras, la desaparición de cultivos históricos y el abandono de las colonias.
Mientras el gobierno provincial celebró un nuevo aniversario del Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA) con actos y conversatorios centrados en las bondades del denominado "modelo productivo formoseño", desde las entidades rurales trazaron un diagnóstico diametralmente opuesto.
En comunicación telefónica con Radio La Nueva, el productor bananero e integrante de la Federación Agraria Argentina (FAA), Pánfilo Ayala, afirmó que los festejos oficiales contrastan fuertemente con la realidad que se vive en las chacras del interior provincial, marcada por la pobreza, la desintegración familiar y el desarraigo.
Un balance crítico: «Treinta años de retroceso»
Ayala sostuvo que el programa no dio respuesta a las necesidades de fondo del sector y calificó las tres décadas de vigencia como una etapa de profunda decadencia para la agricultura familiar:
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Crisis estructural: El dirigente rural sentenció que el PAIPPA «no le sirve al pequeño productor» y funciona principalmente como una herramienta de propaganda política partidaria.
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Falta de políticas activas: Para Ayala, el desarrollo del sector no se resuelve con asistencia básica, sino con seguridad jurídica, sustentabilidad y soluciones concretas al cuello de botella comercial que enfrentan los productores para colocar su cosecha.
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Desaparición de economías regionales: El referente agrario contrastó la situación actual con el panorama productivo de hace tres décadas. Recordó que Formosa supo contar con unas 130.000 hectáreas de algodón, cerca de 12.000 hectáreas de banana y unas 30 desmontadoras distribuidas en el territorio, cifras que hoy se redujeron a mínimos históricos —con apenas unas 200 hectáreas cuidadas de banana y una drástica caída en el cultivo algodonero—.
«Esos bombos y platillos no resuenan en el interior; lo que resuena es la pobreza, la desintegración familiar y el desarraigo. Este modelo demostró ser un retroceso inmenso que convirtió la crisis productiva y económica en un problema social», expresó Ayala.
Venta de tierras, éxodo y envejecimiento rural
Durante la entrevista, el productor expuso indicadores críticos sobre el impacto demográfico y económico en las colonias del norte formoseño:
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Migración y éxodo de jóvenes: El dirigente señaló que el 90% de la agricultura que tradicionalmente estaba en manos de pequeños productores ya no opera como antes, lo que empujó a muchos jóvenes a emigrar a otras provincias en busca de sustento. Citó como ejemplo el caso de la colonia Tropazo, cuya escuela rural pasó de tener más de 150 matrícula escolar a contar con apenas dos o tres alumnos.
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Venta forzada de tierras: Según datos aportados por la entidad, unas 2.500 familias abandonaron la actividad. En zonas como El Paraíso y Palmazola, más de 1.500 hectáreas fueron vendidas a compradores extraprovinciales o allegados a la política, debido a la imposibilidad de sostener la producción.
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Impacto en los asociados: Ayala relató situaciones límite dentro de la propia Federación Agraria, donde pequeños productores y adultos mayores con décadas de trayectoria debieron desprenderse de sus hectáreas ante la falta de rentabilidad y la imposibilidad de comercializar la producción bananera.
Finalmente, desde la filial Laguna Naineck extendieron una invitación pública a recorrer el interior provincial para constatar el estado de las colonias y reiteraron que continuarán reclamando canales de diálogo institucional con el Estado para frenar el desarraigo rural.